RESUMEN DE AMISTOSOS

EN LA ERA BATISTA

Conclusiones




Hasta aquí hemos hecho un repaso de los últimos cinco amistosos disputados por la selección argentina en el ciclo de Sergio Batista. Antes de cerrar este informe, haremos una breve reseña de la victoria ante Venezuela por 4-1 en la ciudad de San Juan, para luego dar paso a las conclusiones:




Argentina 4 - Venezuela 1 (16 - 03 - 2011):


El equipo, armado con jugadores del ámbito local, salió al estadio del Bicentenario con estos once titulares: Javier García en el arco; Pillud, López, Jonatan Maidana y Ariel Rojas; Cristian Chávez, Yacob y Valeri; Pablo Mouche, Matías Defederico y Maximiliano Moralez. Argentina tuvo las dos primeras situaciones claras a los 9 minutos en los pies de Valeri y a los 10´ en la cabeza de Yacob. En la tercera ocasión llegó el gol de Pochi Chávez, habilitado por Valeri de cabeza (20´ del PT). Casi como un relojito, la Vino Tinto empató a los 30´ por intermedio de Daniel Arismendi, poco después de que el lateral Rojas diera un balonazo en el parante izquierdo del arco de Venezuela y de que el árbitro anulase un gol de Maxi Moralez. A los 32´, Luciano Monzón, de Boca Juniors, debió reemplazar a Ariel Rojas que se fue lesionado. Tres minutos después, Pablo Mouche marcó el 2-1 con el que se cerraría la primera parte y a los 8´ del segundo tiempo convirtió otro gol. Para entonces ya habían ingresado Agustín Marchesín por Javier García en el arco, Gastón Díaz por Pillud en el lateral derecho y Mauricio Sperduti por Maty Defederico en la vanguardia. 11 minutos más tarde hizo su entrada Luciano Aued por Moralez y a los 16´, Batista agotó los seis cambios permitidos con el ingreso de Rinaudo por el académico Yacob. Aued fue el encargado de poner, con un golazo de media vuelta, el 4-1 definitivo a los 30´ del complemento. En líneas generales, la superioridad del cuadro albiceleste fue notoria y la posibilidad de que alguno de estos chicos pueda pelear por un lugar entre los titulares de momento será una incógnita.






Hecho el resumen correspondiente damos paso a las conclusiones:



Los rivales:


Todos los rivales fueron muy distintos entre sí. El primero, la selección de Irlanda, fue un equipo sólido que demandó un alto desgaste físico. Por momentos daba la sensación de que se estaba jugando contra un plantío de robles: muy duros para sacarlos de su sitio; muy difícil poder articular tres pases seguidos. Lo más parecido en esta Copa América al cuadro de Trapattoni es la selección de Paraguay (rival de Brasil, Venezuela y Ecuador en el grupo B), un equipo al que siempre es difícil ganarle, más aún por dos goles de diferencia.


En el otro extremo está Japón, rival (a confirmar) de Argentina, Bolivia y Colombia en el grupo A. Los nipones son pura movilidad y se hace difícil entrarles porque sus volantes son muy solidarios a la hora de defender. Es un bloque que puede bajar y subir cien veces durante los 90 minutos ayudado por una alta preparación física (y por el biotipo amarillo, porqué no decirlo) generando mucho desgaste psicológico en el adversario. Su punto débil es que no es un elenco muy goleador, salvo cuando les toca enfrentar a selecciones de su mismo continente. Aún así no hay que confiarse: saben plantear cada partido de forma diferente.


Suena raro, pero tanto España y Brasil como Portugal son los rivales que mejor le han ido al cuadro de Batista; equipos de altísimo hándicap, con orgullo, que por lo general suelen dejar más espacios porque plantean sus partidos de forma ofensiva. En el caso de España, único al que se le ha ganado por más de dos goles, lo mismo que a Venezuela, deben tenerse muy en cuenta las ventajas del factor campo, especialmente porque el torneo se jugará en Argentina. Así y todo, esta selección todavía tiene una cuenta pendiente con su hinchada: la de la remontada. Desde Sudáfrica 2010 a esta parte, cuando el adversario golpeó primero a las puertas de Romero –casos de Alemania y Japón– el cuadro albiceleste nunca pudo dar vuelta un resultado adverso.




El equipo:


El equipo mostró las mismas debilidades y fortalezas en cada uno de los partidos:



El arquero:


En el arco, siempre desde un punto de vista subjetivo, considero que Romero no da la confianza necesaria salvo en los tiros altos –remates al ángulo– y en el saque. De hecho, el gol de Di María a Irlanda provino de un saque de meta. Considero en este caso que, así como el delantero empieza a consolidarse a partir de los 23 años, el volante a los 24 y defensor a los 25, todo guardameta vive una especie de juventud hasta los 27 años. Recién a partir de entonces se anima a arengar al equipo, a retar a los que cometen errores, a ordenar la defensa. A Romero le falta precisamente eso, más edad ¿Qué les puede decir a Samuel, a Milito, jugadores que ya pasaron la barrera de lo 30 años y de los 50 partidos internacionales? Como aliciente, su mayor déficit sigue siendo la impresionante cantidad de rebotes que da. Por no saber asegurar una pelota, Argentina no pudo recuperarse del único tanto que le marcó Japón. La salida del área chica en córners y en tiros libres esquinados tampoco son su fuerte, igual que los remates abajo (gol de España por ejemplo). Es joven y tiene futuro. Posee muy buenos reflejos y agilidad, pero le falta colocación y liderazgo, cualidades que solo se consiguen con mayor experiencia. Creo que a corto plazo no estaría mal probar con otras opciones, aunque vistos los dos guardametas que propuso Batista en el amistoso ante Venezuela (García y Marchesín), el tema del arco parece ser un problema.



La defensa:


En cuanto a ésta, se ha ido de menos a más, de jugar con cuatro centrales (ante Irlanda) a utilizar dos laterales con proyección (Portugal y Venezuela). Se trabajó en la salida desde abajo, con pelota al pie, y los únicos dos que cumplieron en ese papel fueron Javier Zanetti y Gaby Milito. Pero tanto a uno como al otro les faltó velocidad en el cierre, más aún cuando el rival jugó de contra. Creo que ambos necesitan a su lado a un zaguero más rústico, que cubra las espaldas de Pupi cuando éste sube al ataque, que imponga su presencia y tenga coraje en el área cuando Milito no llega para encimar al 9. Mi preferido para esta tarea es Rolando Schiavi, pero tiene casi 40 años. Nico Pareja, pupilo de Batista desde los JJOO, era el elegido para ocupar ese lugar ante Portugal, pero no pudo jugar por culpa de una lesión a última hora (hubiera sido bueno verlo mano a mano con el grandote Almeida). El que sí lo hizo fue Burdisso, que hasta ahora debe materias en la asignatura del stopper, lo mismo que Demichelis. En cuanto a Samuel, una garantía en esa función, tanto él como Milito son zurdos. Samuel ha jugado algunas veces de central derecho en el Inter de Milán ¿Se perdería algo con probar a los dos juntos?


En el lateral izquierdo por ahora me decanto por Heinze, al menos de cara a la Copa América (para el Mundial me gustaría que ya estuviera listo el pibe Nicolás Tagliafico, una de las figuras del Sudamericano sub–20). Solo que al Gringo le haría un pasillo de esos que les hacen a las vacas cuando van al matadero para que no de pases interiores hasta llegar a la otra esquina. Lo elijo porque es el más solvente de todos los marcadores de punta a la hora de defender. No obstante, el equilibrio defensivo-ofensivo de esta selección es un déficit que solo me permite plantear dos soluciones: operar con una defensa de tres centrales, Mascherano y dos carrileros o mejorar la línea de volantes. Sobre este punto me explayo en el siguiente párrafo.



El mediocampo:


Es común que cuando los arqueros se vuelven entrenadores (Nery Pumpido, J.C. Falcioni por ejemplo) elijan la línea de cuatro para defender su propia meta. También es común que cuando los ex delanteros se hacen técnicos (Maradona, Borghi, etc.) utilicen varios puntas en el mismo equipo ¿Será por eso que Batista usó siempre dos o más volantes centrales durante este ciclo? El doble pivote, como se dice, no es ningún invento, pero: ¿es necesario que si juegan Mascherano y Cambiasso también lo hagan Banega, Gago o Bolatti? Pues así ha preferido jugar el Checho la mayoría de estos amistosos, utilizando dos y hasta tres volantes centrales. No extraña entonces que el equipo, si bien no pasa papelones, no tenga la llegada que sí tienen otros. Creo que se puede jugar con un volante central, incluso con dos, y sustituir al tercero por un mediocampista de traslado, de más gambeta. Pastore va con ventaja en ese puesto pero, solo como sugerencia, me gustaría probar con Lucho González en la posición de 8 a ver que pasa.



La delantera:


Para terminar, creo que la delantera no tiene desperdicio. Desde Sudáfrica 2010 a esta parte los atacantes convirtieron 19 de los 23 goles de la selección. Higuaín es el que más suma, con 5, y a él le siguen Messi y Tévez con 3, Di María y Mouche con 2, Agüero, Palermo, Chavez y Aued con 1 cada uno. En los cinco partidos del Mundial, Argentina anotó 10 goles (dos fueron de defensores –Heinze y Demichelis– y uno en contra del surcoreano Chu-Yong) y recibió 6 (+4 de promedio). En los seis amistosos del nuevo ciclo marcó 12 (dos fueron de mediocampistas –Chávez y Aued) y recibió 4 (+8 de promedio). La mejoría se nota. El goleador de la era Batista es Lionel Messi con tres tantos, uno a España, otro a Brasil y otro a Portugal, precisamente los tres rivales mejores ranckeados de esta serie de amistosos. Antes de que se inicie la Copa América, el equipo tiene pactados otros tres cotejos no oficiales más: uno ante EE.UU. (26/03) y otros dos ante Costa Rica (28/03) e Italia (31/05), todos ellos como visitante. Este informe de momento prescindirá de esos enfrentamientos. La Copa América Argentina 2011 está a la vuelta de la esquina.




El Futbolólogo

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