"Wim" era un formidable 5 - 10 (mezcla de la tenacidad de Matthaüs con la potencia de Ballack) con un dominio del balón y un pase-gol inigualables. Sus tiros libres parecían lanzamientos de basquet al ángulo y su cabezazo - rara vez se vio algo mejor - era una estocada matadora para los arqueros rivales. Con él el juego era sencillo. El compañero solo tenía que buscarlo y ya se ubicaba a sí mismo. Siempre parado en el punto más central de la línea media - casi por donde se hace el saque mismo - abría el juego con pases precisos que, si llegaban a darle tiempo, iba a buscar al área como el mejor goleador que era. De carácter introvertido, su temperamento lo hacía temerario en el medio juego y su visión estratégica, que le brotaba natural de solo calmarse un poco, jamás encontró herederos ni en el Feyenoord ni en la selección holandesa.
Pero el fútbol total no se hubiera conocido nunca a no ser por un extraño jugador que combinaba como nadie el estallido veloz de Di Stéfano con la gambeta de Pelé. El Nº 14 del equipo de la capital era un flaco desgarbado y rebelde capaz de moverse por todos los sectores del campo prácticamente a la vez. Su estilo contradecía un poco las leyes del fútbol. El Johan (Cruyff) de nuestra historia, conquistó con Ajax su primer Copa de Europa el 2 de junio de 1971, luego de vencer por 2 a 0 al Panathinaikos del entrenador Ferenc Puskas, vieja figura del fútbol europeo, en el legendario estadio de Wembley. Los ojos del mundo estaban fascinados con el fútbol envolvente, abierto y de ritmo vertiginoso de este bailarín que consiguió el Balón de Oro con engaños ambidiestros, divirtiéndose como nadie a costilla de sus rivales.
dos Intercontinentales. Wim van Haneggem y Johan Cruyff se reencontrarían en el equipo nacional para conseguir, entre los meses de junio y julio de 1974, la máxima gloria para su país: el ser recordados protagonistas del fútbol total de aquella famosa "Naranja Mecánica" del Mundial Alemania ´74. Pero eso, como ya saben, merece un capítulo aparte. El Futbolólogo

