FC Barcelona 2 – Real Madrid 1
UN CLÁSICO MUY TÁCTICO



Atrás quedaron los años en que Pep y Mou se sacaban los ojos antes del clásico. Esta nueva versión del Barça-Madrid viene con poco gas. Martino sonríe en las salas de prensa. Ancelotti habla poco. El pique más cercano que tuvieron ambos fue un “-Me parece que Bale es un poco caro-” del Tata y el “-Martino no sabe cómo funciona el fútbol europeo-” de Carletto. Así y todo, los dos se sacaron la chapa de DT con un partido macarro en fútbol, pero muy bien preparado. Si uno atacaba con el alfil, el otro lo tapaba con el caballo; si jugaba la reina las torres contrarias le seguían. La Guerra Fría fue una hoguera al lado del gélido espectáculo que dieron los dos equipos, armados con fusiles de agua.

El Madrid comenzó jugando así:

D. López

Carabajal   Varane    Pepe   Marcelo

Ramos
Khedira             Modric

Di María         Bale       C. Ronaldo

Y terminó jugando así:

D. López

Carabajal    Varane     Pepe   Marcelo

Khedira   Illarramendi
Modric

Jesé                Benzema     C. Ronaldo


El Barcelona comenzó jugando así:

V. Valdés

Alves  Mascherano  Piqué  Adriano

Busquets
Xavi                       Iniesta
Cesc
Messi                                Neymar

Y terminó jugando así:

V.Valdés

Alves   Mascherano   Piqué   Adriano

Song    Busquets
Xavi

Alexis        Messi       Pedro


Primer tiempo: ataque blaugrana, defensa blanca y viceversa.

Como acaban de ver, la alineación inicial del Real Madrid tenía como fin desconectar el circuito de juego que podía generar Cesc Fábregas junto con Messi y Neymar en la cercanía del área, al tiempo que la función de Sergio Ramos, estratégicamente ubicado por delante de los centrales, era la de evitar posibles segundas jugadas (especialmente la entrada de Xavi desde la segunda línea o un remate sorpresivo de Iniesta). Los que vieron el partido no pueden negar que el catenaccio montado por el técnico italiano fue muy efectivo, dado que ni Fábregas ni Iniesta tuvieron espacio y fueron anticipados siempre antes de poder meter la asistencia. Lo mismo le pasó a Messi, muy tapado y sin la ayuda de Alves, indispensable para hacer el 2 contra 1 por la banda derecha. Sin embargo, al concentrarse el fuerte de la defensa allí, se abrió la vía de Neymar, cuyo marcador, Dani Carabajal, justamente era el menos experimentado de la defensa (acierto de Ancelotti en no poner a Arbeloa, jugador temperamental que seguramente habría acabado expulsado o por lo menos amonestado ante las constantes provocaciones del brasileño). El 11 fue para los blaugrana lo que Raphaël Varane para el cuadro merengue. Preciso en todas, el del Real Madrid es el defensor central con más futuro que he visto. Si no se lesiona ninguno de los dos de gravedad, marcarán una época seguro.

Ahora vamos hasta la otra área, donde atacaban los blancos y defendía el Barcelona. Considero que es muy pero muy difícil armar un equipo con los jugadores que hoy tiene el Real Madrid. La pérdida de Özil sigue siendo capital porque el alemán era el único fusible capaz de conectar el ataque con el mediocampo. La lesión de Xabi Alonso también le quita fuerza cohesiva al equipo. No obstante, una gacela, una chita y una liebre corriendo juntas son demasiada velocidad para contrarrestar. Martino lo sabía y por eso no mandó adelantar la línea defensiva como suele hacer con otros rivales. El campo debía “quedar largo”, dejándole espacio a los inútiles mediocampistas destructivos y menos a los velocistas. Cuando el Barça atacaba, alternaba la defensa en línea con la marca personal. CR7 era tomado por Piqué, Di María por Adriano y entre Alves y Mascherano se repartían a Bale. Y si uno se escapaba El Jefecito salía a cortar y listo.

El Barcelona no fue un equipo demasiado posesivo durante el primer tiempo si bien tuvo más el balón, cabe decirlo. Con un equipo largo y el Madrid sin poder jugar a la contra el partido se trabó mucho.

El gol de Neymar abrió la lata, una definición perfecta, de billar. Con todo el arco interno del pie derecho metió la pelota entre cuatro piernas blancas. Entonces se acabó la pelea de promoción y subieron Tyson y Alí. Del gol surgió la necesidad de la visita de salir a empatar. Y el Barça los esperó. Por un momento los papeles parecían cambiados. El equipo de Martino metió un par de contras interesantes que no acabaron en gol por culpa la concentración y el sentido de ubicación de Diego López. La pelota parada fue otro argumento intimidatorio de los hombres de Anchelotti. Ramos, Varane, Pepe, Cristiano, Khedira, Bale… todos excelentes cabeceadores. Valdés intervino y al final del primer tiempo Adriano tocó la pelota con el brazo en el área chica. Khedira enloqueció ¡Pero si se estaba cayendo! ¿Qué iba a hacer, cortárselo?


Segundo tiempo: cambios, goles y jugadas polémicas.


Los cambios en el segundo tiempo desajustaron un poco el encorsetado partido. Ramos, ahora inútil para crear el juego necesario que trajera empate, salió por Illarramendi, que no brilló. Benzemá sustituyó a un perdido Bale (que jugó el clásico solo porque valió 100 millones) y se dio tiempo para reventar el travesaño de un derechazo. Antes Cristiano pidió penal por un empujón de Mascherano. Faltando un cuarto de hora, el Tata Martino hizo ingresar a Song por Iniesta ya con ganas de bajar la persiana y llevarse los tres puntos. Entonces fue cuando vino el golazo de Alexis Sánchez. El descuento de Jesé también fue una buena definición, fuerte, abajo. Los dos ingresaron por Cesc y Di María, respectivamente, en el segundo tiempo, igual que Pedro, sustituto de Neymar quien salió ovacionado. Alves y Pepe se dieron masa como siempre hasta que finalmente el árbitro pitó el final y el clásico se quedó en Barcelona. Carletto ya puede dormir tranquilo sabiendo que no hizo el papelón de Mourinho en su primera visita al Camp Nou como técnico madridista. Un gol, un palo y dos penales no cobrados serán los argumentos del ganador moral. Martino, por su parte, disfruta del primer clásico ganado con goles hechos, no merecidos. Desde mi punto de vista, en un partido donde el fútbol no estuvo a la altura de la calidad de los jugadores, los técnicos se sacaron un aprobado. Ahora lo que queda es seguir sin hablar mucho el uno del otro. Está claro que para eso no hay tiempo, solo para estudiar a los rivales.


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El Futbolólogo