UEFA Champions League 2012-2013
UNA FINAL ABIERTA
 
 
Un lector de El Futbolólogo me ha preguntado si iba a escribir algo sobre la derrota del Real Madrid en Dortmund por 4-1. No tuve tiempo de hacerlo en su momento, pero claro que siempre algo se puede decir.
 
EL PARTIDO:
Después de que el Barcelona perdiera por 4-0 ante el Bayern nadie imaginaba lo que iba a suceder a la noche siguiente, incluido yo que indirectamente puse a Mourinho por encima de Tito Vilanova (ver columna anterior: “Los siete pecados capitales del Barça-Bayern”).  Lamentablemente no pude ver el partido, pero lo seguí por radio. Escuchar a Manolo Lamas gritar afónico las paradas de Diego López y los goles fallados por los alemanes fue inquietante. En un momento parecía que estaba relatando boxeo, solo le faltaba decir: “madura el nocaut" (madridista, obviamente).
 
Hay ciertas dinámicas de juego que suelen dar ventaja a uno de lo equipos. Daré un ejemplo: En la Copa América de 2011, Argentina y Uruguay jugaron un partido muy parejo por los cuartos de final. En todo momento se vio la voluntad de los argentinos de querer tocar con pelota al pie y de los uruguayos de querer jugar balones divididos. Finalmente se impuso la dinámica charrúa, juego inglés de pelotazo y pressing que ellos manejan muy bien. Con diez hombres los del Maestro Tavárez empataron y ganaron por penales. Lo que quiero decir es que en el fútbol la mayoría de las veces gana aquel equipo que logra imponer su juego, su estilo.
 
¿Qué pasó en este Borussia-Real Madrid? Algo parecido, aunque con detalles distintos. Los dos equipos alinearon un 4-2-3-1, jugaron largo y vertical, dejándose espacios. Eran dos Uruguay, si se puede decir así, con la diferencia de que uno de ellos (el Real Madrid) tuvo más déficit en el control del balón. Un juego de pases fuertes, largos y rápidos, hace que el futbolista que recibe tenga que hacer sí o sí dos o tres toques para dominar la pelota. Los de Mourinho lo saben, pero como la mayoría de sus rivales en Champions siempre fueron lentos o imprecisos a la hora de contraatacar, nunca hubo problemas si se perdía un balón. Hasta este partido, claro. En uno de los pasajes, el relator de la Cadena Ser enloqueció con el ping-pong de contragolpes que se armó y que, evidentemente, benefició al Dortmund. De no ser por la providencial actuación del Diego López, las cosas podrían haber quedado 7-1 a favor de los alemanes:
 
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No hay otra lógica para mí. El Madrid no tuvo rearme. Puede también que los jugadores y el entrenador se sintiesen conformes al cerrar la primera parte con un empate 1-1. Pero como dije antes, al jugar los dos equipos con el mismo sistema (4-2-3-1) hicieron que el partido se resuelva prácticamente en la lucha de uno contra uno repartida en diez pares de adversarios. En cuanto al bloque, al haber dos pivotes defensivos en el centro del campo por equipo, el dibujo táctico dejaba una cintura de guitarra por donde se colaba un lateral o un extremo. Aquí los mediocampistas centrales Gundogan y Bender se repartieron mejor la cancha de lo que lo hicieron Kedhira y Xabi Alonso al momento de frenar dichas conexiones. De ahí que el último gol del Borussia se produzca por un penal hecho por Xabi Alonso a Reus, luego de retroceder cincuenta para hacer una falta táctica que debió cometer mucho antes.  Todo esto sin decir nada de la noche mágica de Lewandowski, autor de los cuatro goles de su equipo. A diferencia de él, Higuaín y Benzemá sumaron en total 3 fueras de juego, 14 balones perdidos y ningún gol. Aquí es donde podemos encontrar, si la hay, la mayor diferencia entre estos dos equipos: el delantero polaco del Dortmund fue la suma de las cualidades de sus dos oponentes. Prácticamente no falló de cara a gol, jugó al espacio, bien de espaldas al arco, barriendo marca y armando en áreas reducidas. Es como tener un primer y un segundo delantero en un solo jugador (¿Será que Mou se lo lleva al Chelsea?).
 
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Sintetizando, en un partido de mucha transición ataque-defensa (por los constantes contragolpes) donde el campo se hizo demasiado largo para los dos equipos, el Dortmund fue un bloque mejor la hora de cerrarle espacios a la visita, ya sea achicando, presionando en zona o en el uno contra uno, y jugó de memoria al contragolpe.
 
¿CÓMO QUEDA LA ELIMINATORIA?:
El goal average de Cristiano Ronaldo le da mínimas posibilidades al Real Madrid de pasarla, remotas perspectivas que al lado de las del Barcelona se ven enormes. Este gol de visitante se computará doble en la general si es que los blancos logran la victoria en el Santiago Bernabeu. Esto significa que de ganar por 3-0, los de Mourinho no irían a prórroga. En cambio el Barcelona debe ganar sí o sí 4-0 al Bayern de Múnich para tener, por lo menos, la chance de los penales.
 
Entonces: ¿es posible que pase el Madrid a la final? Si corrige lo de la pérdida de balones, habrá más oportunidades. Algo me hace pensar que Mourinho en todos estos años solo les ha enseñado a sus jugadores a ganarle al Barcelona. Con todo, no se fíen nunca de humillar a los españoles porque son capaces de matarte.
 
 
¿QUIÉN GANARÁ LA CHAMPIONS?:
Desde que este torneo se llama Liga de Campeones de UEFA (temporada 92/93) soy abonado enfermizo. Recuerdo los partidos emitidos a la cinco de la tarde en Argentina, por ESPN, con relatos de Luís Omar Tapia y comentarios de Mario Kempes ("¡Comienza el deporte más hermoso del mundo...!!" ¿Lo recuerdan?). Desde que tengo memoria nunca he visto una edición tan emocionante como esta. Será porque vivo en España y porque los cuatros ibéricos han hecho buenos partidos. Lo que sufrió el PSG con el Valencia y la remontada del Barcelona ante el Milan en octavos; las vueltas de cuartos Galatasaray-Real Madrid y Málaga-Dortmund... Todos fueron partidazos.
 
Las tres columnas de cuartos de final dedicadas a equipos españoles me exigieron leer y ver mucho por Internet porque lamentablemente mi horario de trabajo me impide disfrutar de los 90 minutos de un partido de Champions. Así y todo, no me fue tan mal en el análisis. Los resultados se cumplieron. Pero ahora siento mucha incertidumbre para lo que viene. Mi única corazonada es que el Bayern de Múnich finalmente eliminará al Barcelona, por lo que dije antes  y porque creo que esta vez el conjunto catalán no merece levantar la orejona. Por tanto, si el Bayern llega a la final, el duelo ante el Real Madrid o el Borussia Dortmund lo favorecería y desfavorecería a la vez. Los españoles fueron eliminados por ellos en la semi del año pasado y el Dortmund fue su víctima en la DFB Pokal (Copa de Alemania) del reciente curso. Los dos le tienen una ganas bárbaras. La gran motivación de los bávaros es que es su tercera final en cuatro años. Las dos anteriores las perdieron contra el Inter (2010) y el Chelsea (2012). De acá a Wembley, el gigante alemán dependerá de sí mismo ¿La tercera será la vencida? ¿O no?
 
 
 
El Futbolólogo